Sobre la hiperconexión, el derecho a desaparecer y el pequeño placer de no estar disponible.
Una copa de vino, unos pies descalzos y un teléfono móvil que, por una vez, no reclama toda nuestra atención.
En Modo avión, ROOBER retrata un pequeño lujo contemporáneo: la posibilidad de detener el ruido exterior para escuchar lo que sucede dentro.
Vivimos rodeados de mensajes, notificaciones y estímulos que compiten por cada minuto de nuestro tiempo. Hemos aprendido a estar disponibles para todos, pero cada vez nos cuesta más reservar un instante para nosotros mismos.
La protagonista parece haber encontrado ese espacio. No necesita viajar, desaparecer ni hacer nada extraordinario. Simplemente estar consigo misma.
A veces, la mejor conexión empieza cuando perdemos la cobertura.